13 sept. 2008

¿Hay amor?


Es primavera, en el cerezo de la finca están comenzando a brotar flores, estoy ansioso por ver cómo será la de un capullo un poco más grande que los otros, por eso todos los días voy a verlo.
Por fin hoy ha salido la flor, ¡que bella es! sus pétalos son blancos, un poco más grandes que los de las otras flores, sus pistilos de color rosa claro.
No la quiero tocar porque hay abejas y abejorros en casi todas las flores y tengo miedo de que venga una y me pique, más que por la picadura, es por la reacción, pues soy alérgico y me pongo malísimo cuando esto ocurre.
Ahí viene una, trae polen en las patas y parece que le gustó esta flor, pues no se va, ¡que bárbaro como se refriega! Como está tanto tiempo, he podido ver que se sacaba el polen de una pata y que este caía sobre los pistilos y que de vez en cuando su trompa penetra en el interior de la flor para chupar el néctar. No parece una abeja como las otras, sus colores son más vivos, en principio pensé que era una avispa, pero luego me fijé mejor. Es una buena trabajadora, por fin parece que se va, si ya se fue y por lo que parece va cargada, pues vuela a poca altura, seguramente será por el atracón de néctar que se ha dado. Las otras abejas también han llegado a la flor pero apenas se pararon, seguramente la otra no les dejó nada. Mañana volveré a ver este espectáculo.
Me he acercado un poco tarde tal vez, son casi las doce y hace rato que brilla el sol, desde lejos se ven revolotear insectos entorno a las flores del cerezo. Si, las abejas ya están aquí, ¡caray juraría que es la misma de ayer! ¡Claro que puede ser una hermana gemela! Desde luego se parece mucho y no se da marchado, huy…, a que va a ser la misma, es muy extraño, pero todo es como ayer, hizo lo mismo y tarda en irse, exactamente igual que ayer, ya se ha ido. Mañana volveré o quizá a la tarde a ver si vuelve la abeja de color brillante.
Ayer fui por la tarde pero las abejas que se acercaron apenas se pararon en mi flor favorita. Hoy voy más temprano son las diez algo pasadas, como hay sol seguramente esas obreras voladoras ya están trabajando, si, revolotean por aquí, pero esta hermosura ya está algo desvaída, tiene los pétalos medio caídos y alguno perdió parte de su color, me temo que no la visitará ninguna abeja ya. Si aquí viene una, ¡rayos!… parece la misma, a ver que hace, se queda quieta dentro de la flor, para mí, que le cogió cariño, a ver, todos los días hizo lo mismo y hoy que su objeto de caricias y recolección está pachucha, se queda quieta con ella como haciéndole compañía. Va a ser la una y aún no se mueve, me dan ganas de tocarla si no fuera por la alergia… ¡ah, se mueve! Está moviéndose, como si bailara con las patas, se va al centro… y se marchó. Mañana volveré a ver si aún viene.
Esta noche mi flor favorita ha perdido todos sus pétalos, he venido a las diez para ver si la abeja hacía su visita y así es, fiel a la cita ella está en lo que queda de aquella hermosa flor, no entiendo que hace allí, misterios tiene la naturaleza, pero esto…se va, la abeja se aleja volando, cada vez sube más alto, ya no la veo. Ahora solo queda esperar a que salga el fruto, ¡una hermosa cereza!
Pero… esto es imposible, he visto como el rabillo de lo que fue flor y más tarde tendría que ser fruto, se ha tirado del árbol, si, si con el mismo estilo de los bañistas cuando se tiran de cabeza al agua, dio un saltito hacia adelante y cayó al suelo. Aquí no nacerá una cereza, más bien al contrario parece haber muerto un amor.
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